
Pompeya es una de las ciudades italianas más famosas de la antigüedad debido a la erupción del Monte Vesubio en el año 79 después de Cristo. Al acción de este volcán dio como resultado que la ciudad quedase petrificada bajo la acción de la lava.
El medio británico BBC ha comparado un pueblo español con el enclave italiano. Se trata de Belchite, un municipio de la provincia de Zaragoza que tiene 1.530 habitantes. Este ha sido catalogado como la Pompeya española por una razón en particular.
Se trata de las ruinas que han permanecido allí después de uno de los episodios más violentos de la Guerra Civil Española. La Batalla de Belchite tuvo lugar en el año 1937 y se calcula que murieron más de 3.000 personas.
En lugar de reconstruir las ruinas, se decidió dejar los edificios tal y como habían quedado a modo de recordatorio de la violencia vivida. En su lugar, se construyó un nuevo pueblo, conocido como Belchite Nuevo. Las ruinas pasaron a conocerse como el Pueblo Viejo de Belchite y es un punto turístico muy interesante.
Actualmente es un pueblo fantasma en el que no vive nadie. Los últimos habitantes abandonaron la localidad en el año 1964. Pese a la intención propagandística que le quiso dar el gobierno franquista, hoy constituye un punto turístico muy interesante. “Hoy representa lo que fue una Guerra Civil, una guerra entre hermanos, entre padres e hijos", confirmó el alcalde a la BBC.
Qué ver en Belchite
El Pueblo Viejo de Belchite ofrece un recorrido a través de la memoria histórica y la arquitectura derruida por la Guerra Civil Española. Los turistas acceden por el Arco de la Villa, una de las antiguas puertas barrocas que da la bienvenida al conjunto. La calle Mayor conduce por un trazado principal repleto de escombros y fachadas desmoronadas, testigos directos de los intensos combates.
Uno de los puntos más destacados es la iglesia de San Martín de Tours, del siglo XIV, reconocida por su torre mudéjar y su portada gótica. Pese a los graves daños, la estructura deja ver el esplendor de épocas pasadas y los vestigios de la fusión entre estilos cristiano e islámico. Junto a esta iglesia, la Torre del Reloj se mantiene como otro ejemplo del mudéjar aragonés, aunque ha perdido parte de su altura original.
En el recorrido se pueden observar las ruinas del antiguo convento de San Rafael y el Arco de la Capilla de San Roque, ambos de factura barroca. La plaza Nueva, donde se ubicaba el corazón social y político del pueblo, presenta hoy los restos carbonizados y la memoria de los hechos que la marcaron durante la guerra.
El paseo finaliza en el cementerio, donde se han hallado fosas comunes, haciendo patente el recuerdo de la violencia y sirviendo de homenaje a las víctimas de ambos bandos. Belchite invita a una reflexión profunda y necesaria sobre la historia, el paso del tiempo y la memoria colectiva que permanece en sus ruinas.
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